Paisaje Cultural 16 Septiembre, 2017

Entorno inmersivo y fotografía panorámica

 

La representación del recorrido de la mirada. Eso es lo que se reconoce como fotografía panorámica. La patente de Barker a fines del siglo XVIII bajo un sistema de registro visual no es otra cosa que la posibilidad de observar la imagen de inicio a fin sin que pueda haber distinción entre uno y otro; así, lo que vemos se convierte en un eterno loop si nos ubicamos en el centro de lo que se representa y giramos 360˚ sobre el propio eje. La concepción de este espacio cilíndrico para el ejercicio visual ha tenido mucha repercusión en el mundo del arte, especialmente el de la cinematografía, pero sobre todo, es el referente directo de lo que hoy se logra en el mundo virtual a través del trabajo de postproducción para elaborar panorámicas en formato digital.

Una cuestión de importancia para la academia es si realmente se puede utilizar el registro panorámico en documentación científica de patrimonio. Quizá en un primer acercamiento, la imagen resulte o mejor dicho, se considere distorsionada. Sin embargo, esta ilusión óptica de las líneas de fuga pueden ser “corregidas” hoy por hoy con el uso de software de edición y “engañar” nuestra vista devolviéndolas en paralelo con el horizonte. Así, tendríamos una visión tal como la construye nuestro cerebro y que se corresponde con los principios de perspectiva conocidos desde la Antigüedad.

No obstante, esta posibilidad de entorno inmersivo en la propia imagen es quizá una herramienta clave para la praxis de difusión y didáctica patrimonial. De esta manera, una vista lúdica y panorámica de «paisaje» continuo como lo fue el Myriorama a principios del siglo XIX podría ser uno de los antecedentes de entretenimiento para la escena virtual contemporánea; esto, al margen de la precisión que requiere un registro de interés científico del patrimonio cuyo propósito de documentación podría tener otras características.

 

Myriorama. https://en.wikipedia.org/wiki/Myriorama_(cards)#/media/File:Myriorama_cards.jpg

 

Llegado a este punto podríamos preguntarnos si acaso este tipo de registro no contribuye a explotar ambos aspectos de la documentación para la activación cultural del «paisaje»: ciencia y entretenimiento. Desde aquella representación de Daguerre y Talbot, pasando por el aporte de Brés y el Myriorama, llegamos a la posibilidad de tomas de 160˚ o la imagen panóptica usando el cabezal de rotación para obtener un registro panorámico de 360˚ (fines del XIX). ¿Cuántas posibilidades de exploración y uso para identificar, analizar y gestionar el «paisaje» podrían desarrollarse con estas herramientas?

 

Brigada fotográfica del ejército italiano. Panorámica del Mont Blanc de 1880. Imagen del texto “La fotografía panorámica y la representación del territorio: antecedentes para una indexación virtual del mundo”. Pere Freixa i Font (2005). Universidad de Barcelona.  

 

La imagen que encabeza este post confirma el uso del mismo principio para elaborar fotografías panorámicas: yuxtaponer imágenes creando un recorrido continuo de la toma. Sumado a ello, el aporte de los software PTgui y Lr con la intención de juntar las (13) capturas, representar los 360˚ de visión entre el Pasaje Nicolás de Rivera y el Jirón Conde de Superunda (Cercado de Lima) y ajustar el croma del tour virtual realizado por Edgar Asencios y su ojo de pez de 8mm en una cámara APS. 

 

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